Poemas de Amor, Romanticos, de Amistad, Cortos

Me besaba mucho

Poema: Me besaba mucho de Amado Nervo

Me besaba mucho, como si temiera
irse muy temprano… Su cariño era
inquieto, nervioso. Yo no comprendía
tan febril premura. Mi intención grosera
nunca vio muy lejos
¡Ella presentía!
Ella presentía que era corto el plazo,
que la vela herida por el latigazo
del viento, aguardaba ya…, y en su ansiedad
quería dejarme su alma en cada abrazo,
poner en sus besos una eternidad.

Lo más natural

Poema: Lo más natural de Amado Nervo

Me dejaste -como ibas de pasada-
lo más inmaterial que es tu mirada.

Yo te dejé -como iba tan de prisa-
lo más inmaterial, que es mi sonrisa.

Pero entre tu mirada y mi risueño
rostro quedó flotando el mismo sueño.

Madrigal

Poema: Madrigal de Amado Nervo

Por tus ojos verdes yo me perdería,
sirena de aquellas que Ulises, sagaz,
amaba y temía.
Por tus ojos verdes yo me perdería.

Por tus ojos verdes en lo que, fugaz,
brillar suele, a veces, la melancolía;
por tus ojos verdes tan llenos de paz,
misteriosos como la esperanza mía;
por tus ojos verdes, conjuro eficaz,
yo me salvaría.

Retorno

Poema: Retorno de Delfina Acosta

Retornarás, total, jamás te fuiste,
y te querré otra vez porque yo llevo
mi sueño ya amarrado a los cometas,
mi corazón vengado por el cielo.
Un día no pensado, cuando vengas,
me encontrarás quejándome en mi lecho
y sin poder, criatura, defenderte
del hilo de mi abrazo y de mis besos.

Como el otoño, mi nostalgia ruge.

En esta ausencia tuya todo es hueco.
¿Qué es la mujer sino quebrada hoguera,
violeta que jamás levanta vuelo?

Trajinan por las horas las hormigas.
Aún no dan señal las viejas llamas.
Ya convertida en soledad marina
la constelada noche me apuñala.

Conciencia

Poema: Conciencia de Delfina Acosta

Tus ojos, dos secretos que me observan.
Mas, ¿qué dolor es éste que en mi frente
tan pálida, parece algún lunar?
Si están los astros pocos, si la muerte
echó la puerta, si las hojas secas
en viento malo al rato se convierten,
si cruje ya el paisaje y van los muertos
en busca de las gotas de la fiebre,
yo sé que estás adentro, horrorizada.
Conciencia que te aferras a mi suerte
y abrazas fuertemente a mi existencia,
no sé qué hacer contigo pues me dueles
con un dolor sin pausa de pregunta.

La tarde cae fría y muy terrestre.
Mi nombre lloran pájaros azules.
Melancolía, deja de morderme.